Mal camino

Ella se tumbó en la cama y cerró los ojos: nada.

Viajó al pasado con la mirada pérdida en la oscuridad y cambió lo vivido ese dia. Sabía que no era verdad lo que imaginaba, pero, ya que no podía soñar dormida, lo hacía despierta, porque sabía que el mundo de los sueños es caprichoso, pero el de la imaginación manejable.

El pasado no puede borrarse, pero sí pulirse, como el mármol de las lápidas de aquellos que sí descansan en un mundo incierto, sin sueños, sin problemas, sin fantasías.



Vueltas y vueltas para disimular que no todo iba bien.

Pero era cansado tener todo bajo control. El mundo de los sueños es más descansado, pero más inaccesible: la montaña no iba a Mahoma, ni Mahoma podía llegar a la montaña.

Ella escribió estas líneas para ñas estrellas del cielo, para que no se les ocurra marcharse sin indicarle el camino luminoso al mundo lejano, muy lejano, de los sueños.