Una canción

La última palabra de ésta canción es la primera de la mañana.
Y si esa palabra es triste,
no quisiera separarme de las sábanas.
En cambio, si es alegre, no quiero tocarlas.

Muy a menudo ¡pérfida! , ¡maldita! , es triste;
mis sábanas se humedecen con lágrimas tristes;
se empaña la tristeza con más tristeza.
Tristeza sobre tristeza.
Decepción.

Cuando esa palabra es ambigua
puedo  saber combinar risa y llanto,
disfrazar pena de alegría,
abrazar y zozobrar,
sonreir sin pasión. Por cortesía.

Canción agridulce con un sólo de guitarra que no llega al corazón,
tonos huecos, riffs descafeinados;
platos rígidos; voz muda:
Vacía ¡Tan vacía!
La música murió.