Una canción

La última palabra de ésta canción es la primera de la mañana.
Y si esa palabra es triste,
no quisiera separarme de las sábanas.
En cambio, si es alegre, no quiero tocarlas.

Muy a menudo ¡pérfida! , ¡maldita! , es triste;
mis sábanas se humedecen con lágrimas tristes;
se empaña la tristeza con más tristeza.
Tristeza sobre tristeza.
Decepción.

Cuando esa palabra es ambigua
puedo  saber combinar risa y llanto,
disfrazar pena de alegría,
abrazar y zozobrar,
sonreir sin pasión. Por cortesía.

Canción agridulce con un sólo de guitarra que no llega al corazón,
tonos huecos, riffs descafeinados;
platos rígidos; voz muda:
Vacía ¡Tan vacía!
La música murió.

Adios

Qué bello podría ser un adios que no signifique un hasta luego, un adios que nadie escuche hasta que el viento aleje la última onda de su eco, hasta que el silencio sea distancia, muro, nada, eternidad. Hasta que sea tarde para saber a donde fue a parar, si en verdad te importa algo no oir más las palabras.

Damien

Un giro a la letra de la canción "Damien", de Iced Earth... 


No, no reside en mí la bestia. Sólo soy un niño engendrado por un poder superior para mostraros cuan cruel es vuestra naturaleza, cuan de piedra es vuestro corazón. Guerras, pestilencias, sacrificios a vuestro dios no más crueles que los tormentos de un infierno al que os atrevéis a insultar, del que os atrevéis a inventar historias de horror por miedo a que vuestros beatos y confiados siervos dejen de ser vuestros esclavos y lacayos, mientras vosotros demostráis fervor y fe por ese pecado que tanto cacareáis como indigno para vuestros inferiores, para aquellos a quien habéis reservado la ignorancia.

Y la luz no puede iluminar lo que la tierra se ha de llevar

Abrió los ojos, pero no vio nada. Esa brisa que le rozó la cara y le animó a abrirlos no existía ya. Había pasado. No supo jamás si era una ilusión, o una caricia burlesca de los ángeles antes de abandonarlo para siempre. 

Nada

Estoy en un lugar en donde no sopla el viento, en donde no calienta el sol, en donde los copos de nieve se deshacen nada más acariciar la tierra. En donde la lluvia no moja, ni el frío te hiela la piel. En donde no hay árboles para hacer papel. Por ello no puedo escribirte esta carta para que no vengas a buscarme. Nunca he visto tanta belleza, nunca he sentido tanta paz, como en donde no hay absolutamente nada.