Estoy en un lugar en donde no sopla el viento, en donde no calienta el sol, en donde los copos de nieve se deshacen nada más acariciar la tierra.
En donde la lluvia no moja, ni el frío te hiela la piel. En donde no hay árboles para hacer papel. Por ello no puedo escribirte esta carta para que no vengas a buscarme.
Nunca he visto tanta belleza, nunca he sentido tanta paz, como en donde no hay absolutamente nada.