En el calor de la monotonía a
veces aparece un rayo de luz que crees que te indica el final del camino, Pero
no, ese rayo es solo una broma del destino que a veces juega cruelmente sus
cartas. De nosotros depende saber usar esa luz para derrotar nuestros miedos.
Lo bueno que tiene la oscuridad es que es que es cómoda, es un escondite para
ocultar a los demás tu vergüenza.
No verán así como tus ojos desprenden
lágrimas amargas, unas lágrimas que sólo tú sabes por qué derramas. No quieres
que te vean llorar. Tu fortaleza se encuentra entre esas sombras protectoras.
Pero la otra cara de la moneda es la soledad.