En el calor de la monotonía a veces aparece un rayo de luz que crees que te indica el final del camino, Pero no, ese rayo es solo una broma del destino que a veces juega cruelmente sus cartas. De nosotros depende saber usar esa luz para derrotar nuestros miedos. Lo bueno que tiene la oscuridad es que es que es cómoda, es un escondite para ocultar a los demás tu vergüenza. 

No verán así como tus ojos desprenden lágrimas amargas, unas lágrimas que sólo tú sabes por qué derramas. No quieres que te vean llorar. Tu fortaleza se encuentra entre esas sombras protectoras. Pero la otra cara de la moneda es la soledad. 


Usa ese rayo de luz. Rompe las sombras que te impiden ver el sol. Sé fuerte por una vez en la vida. Comprenderás que nadie ha de juzgarte, y si lo hacen, por cualquier cosa lo harán. La mejor coraza es que te vean fulgurante, que te vean feliz. ¿Tienes miedo? Todo el mundo lo tiene. Todo el mundo en su interior tiene esa sombra. No debes dejarte engañar por las apariencias.
Date cuenta por una vez que nada tienes que demostrar a gente a la que no le importas. Sé primero tú antes que los demás. Traspasa tu oscuridad al primer idiota, pues la derrota del idiota y el necio es ver felicidad donde él sólo ve sombras: sus sombras.

La verdadera libertad es no necesitar dar explicaciones. La verdadera fortaleza es saber que tras la noche llegará tu día. Y ahí podrás brillar. No dejes que nadie controle tu destino. Aunque duela, aunque te señalen con el dedo al pasar, sé fuerte. No ha de importarte herir al que si pudiera herirte lo haría.

Se tú. Sé libre. Sé.